martes, 14 de julio de 2009

"El Cirujano" ordena silencio


No voy a escribir sobre el paseo de Radhamés Segura por Francia, Israel y Egipto al que lo invitó el presidente Leonel Fernández, que el tema se ha batido, aunque no debatido, en muy diversos espacios. Solo decir que concuerdo con quienes, con un sentimiento de humillación suprema, constatan hasta dónde puede llegar la connivencia en el poder.


Así que parto para escribir de otro hecho igualmente revelador de la carcoma que corroe nuestras instituciones: el arresto por diez días del general Juan Tomás Taveras Rodríguez ordenado por su superior, el jefe de la Policía Rafael Guillermo Guzmán Fermín, en represalia por los artículos que escribiera en el periódico Clave Digital sobre cuestiones de seguridad y defensa.


El hombre es su historia, dijo alguien alguna vez y aún tiene razón Y Guzmán Fermín escribió la suya cuando dirigía el Comando Norte, con asiento en San Francisco de Macorís, durante el gobierno del presidente Hipólito Mejía. Su mayor mérito de velador de la seguridad ciudadana fue instruir a sus subalternos disparar a las piernas de los presuntos delincuentes con el propósito expreso de dejarlos inválidos; sus éxitos en la aplicación del método le valieron el sobrenombre de “El Cirujano”. Este mismo hombre, que empaña los informes internacionales sobre derechos humanos en la República Dominicana, se ofende hoy porque su subalterno Taveras Rodríguez se dedique, en lugar de matar o invalidar “delincuentes”, a la extraña e incomprensible tarea de pensar y exponer ideas para alentar el debate social sobre cuestiones que mejoran la imperfecta democracia dominicana.


Y con el mismo menosprecio de las leyes que exhibió en San Francisco de Macorís y sigue exhibiendo en la jefatura de la Policía, se arroga el derecho no solo de censurar a Taveras Rodríguez, violando el Artículo 8, numeral 6 de la Constitución, sino de condenarlo a la mudez invocando una Ley de la Policía que no dice absolutamente en ninguna parte que los miembros de la institución hacen votos de silencio social.


Los escritos por los que Taveras Rodríguez fue sancionado, más allá de de su acierto, son un intento de conceptualización, de usar las neuronas en cosas útiles a la sociedad, en lugar de derrocharlas en orgiásticas francachelas, en pensar cómo hacerse rico más rápidamente o cuál método es más eficaz para imponer una visión de la “seguridad” que no es otra cosa crimen y violación de los derechos humanos. Una actitud tan contrastante no puede menos que acelerarle el pulso represivo a un jefe de la Policía de tan pocas contribuciones cívicas y, dado su historia, posiblemente incapaz de “conceptualizar” la seguridad ciudadana más allá de la sangre y el estruendo del disparo.


A diferencia de lo que pueda parecer a los ojos de muchos, el que comento no es un hecho sin consecuencias para cualquier otro que no sea el afectado. La tiene para el país, es decir, para toda la sociedad. La acumulación cotidiana de otros similares es la que socava el de por sí débil andamiaje de nuestra problemática, y no solo carenciada, institucionalidad. Es la que permite que, burlándose de la indignación ciudadana por la corrupción en la Corporación Dominicana de Empresas Eléctricas Estatales (CDEEE), el presidente Leonel Fernández se haga acompañar de Radhamés Segura en su viaje emprendido el pasado viernes.


Incluirlo en el anecdotario del surrealismo dominicano (o superrealismo, como prefiere la RAE que se diga) es declinar nuestra responsabilidad cívica. Es permitir que otros incontables se sientan estimulados por el ejemplo pasado y presente de “El Cirujano”. Es contribuir a desbrozar el camino por el que transiten sin sonrojo todos los que pisotean el esfuerzo de algunos para mejorar la sociedad.


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3 comentarios:

  1. Lo primero es que hay que conocer qué dicen l;os ereglamentos. Lo segundo es que los miembros de la Policía, por más generales que sean, no tienen derecho a deliberar. Y lo tercero es que en las fuerza policial dominicana, que tiene la misma característica de las FFAA, nos e pueden emitir opiniones que compromtan a la institución sin antes ser consulatada a la superiodidad. Pero lo grave del caso es que este 'general' confronta a las FFAA, algo extremanadamente grave e inaceptable, de modo que primero hay que conocer qué dicen las leyes y reglamentos, pero en primer orden qué prevé la Constitución de la República en estos casos.

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  2. no se puede confundir la libertad de expresión que establece la constitucion con andar diciendo todo lo que se te viene en ganas. Estas libertades y derechos se plantean dentro de un marco legal más amplio donde están las reglas particulares de cada institucion y cada empresa. que la constitucion establezca la llibertad de transito, no significa que yo me lleve de encuentro a todo el que se me cruce por el camino.

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  3. las leyes se conocen perfectamente lo que hay que entender es que los motivos fueron otros , competencia , seria una buena palabra para describir ese sentimiento k llevo al jefe de la policia a reaccionar dos años despues de un escrito que segun el atentaba contra la integridad de la instutucion cuando realmente lo que pedia era transparencia y que se pusieran en clara las funciones de cada quien pero bueno lo mejor que hiso nuestro señor jefe policial fue dejarnos en claro a todos que en este pais no hay ni libertad de expresion pero tampoco libertad de competencia parece que los instintons dictatoriales reinan en este pais....

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